«Las chicas son guerreras» fue nº1 en los 40 principales durante varias semanas. Actualmente está considerado un himno feminista y acompaña a menudo a los éxitos del deporte español femenino

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¡Uh! ¡Ah! Si el Instituto Nacional de Estadística (INE) realizara una encuesta para consultar a la población española como continúa la canción a partir de sólo esas dos letras sonoras, la respuesta afirmativa sería suficiente para ganar las elecciones generales con amplia mayoría absoluta, solucionando así, y sin pedir nada a cambio, todo ese batiburrillo en el que está metida la política del país. Pero Juan Márquez es, y ha sido, mucho más que el intérprete y compositor de «Las Chicas Son Guerreras». Con casi 20 discos ya a sus espaldas, ha trabajado además como alto ejecutivo para algunas de las discográficas más importantes a nivel mundial, y para la televisión, entre otras cosas.

Pionero del rock duro en español, en el año 2022 sacó, junto con su grupo «Coz», un nuevo disco: «La Suite Carmesí», altamente infravalorado, en un sector cada vez más copado por géneros como el reguetón y el trap, en donde el rock se ha ido posicionando, como él mismo dice, «cada vez más en el extrarradio de la música».

Tras pasar muchos años de su vida entre Madrid y Miami, hoy Juan ha decidido regresar a sus raíces, al pueblo de sus padres, Saelices. A despertarse de nuevo con la dulce melodía del gallo y del tractor, de ese humilde agricultor, motor primario, sin pretenderlo, de la economía mundial. Allí nos recibe con una amplia sonrisa, un sincero apretón de manos y una luna azul en la mirada. Esa luna azul, quizás, de quien lo ha dado todo y cree que no ha sido valorado en la medida que se merece.

¿Cómo comienza su aventura en la música?

Con el final de la II Guerra Mundial hay un deseo generalizado en toda la Tierra de cambiar las cosas. En España llega un poco después, con el llamado «tardofranquismo». Yo fui a Madrid a apuntarme a la escuela de arquitectura, y allí entré en contacto con muchos grupos (Los Estudiantes, Los Diablos Negros…) que estaban empapados de la cultura que venía de fuera, en el año 65. Los estudiantes éramos, sobre todo, los que teníamos acceso a todo ese proceso de cambio que se estaba produciendo en el mundo, también en el ámbito de la música. Allí formé mi primer grupo, un poco pijos, pero bueno. Luego, en Vallecas, entré en «Los Chals», un grupo mucho más auténtico, por lo que al principio no encajaba.

¿Cuándo cambia de rumbo su vida?

Hacia el año 70, tras probar suerte en Suecia o Palma de Mallorca, y tras hacer la mili, percibo la necesidad de ganarme el pan, como quien dice. Así que entro a formar parte de una orquesta de italianos, que tocaban muy bien, y de quien yo creo, no aprendí todo lo que debía de haber aprendido. Luego, como a mi me gustaba el rock más leñero, el setentero, los que teníamos acceso a grupos como Led Zeppelin, no dábamos crédito: ¡esto es música de marcianos!, decíamos. Inicié una serie de grupos y en el 72 probé suerte con un ex-miembro de «Los Tifones», grupo popular en los 60s , pero no nos fue bien. Después de probar otro par de grupos, finalmente, en el 74, creamos los «Coz».

«NOS PUSIMOS COZ PARA DEJAR CLARO A LOS QUE NOS CONTRATABAN DE QUE NO ÍBAMOS A TOCAR COPLAS Y PASODOBLES»

¿Cuál era la idea?

La idea era tocar canciones originales, y principalmente de rock. Aunque se defendía, como la sociedad todavía no estaba acostumbrada y además cantábamos en inglés, al principio costó bastante. Trabajábamos poco y con problemas. Por eso nos pusimos ese nombre, Coz. Para que la gente que nos contratara, supiera que lo que se iba a encontrar no eran precisamente coplas y pasodobles. Coz sonaba duro, y era el mensaje que queríamos dar.

¿Cómo sobrevivieron los primeros años?

Contacté con un buen guitarrista, Armando de Castro, posteriormente fundador de Baron Rojo, que basaba su prestigio en que copiaba muy bien. Como mucha gente en España no había oído lo de fuera, Clapton o Led Zeppelin les sonaba innovador. Como además no había videos, ni sonaba en radio o televisión, cada vez que dábamos un concierto la gente flipaba. De todas formas no conseguíamos demasiados conciertos, así que me salí del grupo, que se disolvió, y empecé a colaborar con los que denominaban los rojos, Victor Manuel o Teddy Bautista, con la ingenua ilusión de transformar la sociedad.

¿Cuándo Coz coge el impulso definitivo?

Yo estaba en un grupo llamado MAD, hacía el año 76, cuando los hermanos de Castro contactaron conmigo para pedirme si podían usar el nombre de Coz. Yo les dije que encantado. En el 78 grabamos la película «Nos Va La Marcha», en la que aparezco yo con MAD y ellos con Coz, además de otros artistas como Teddy Bautista, Leño, Topo… Poco después, regresé con ellos y firmamos con la CBS, una de las compañías discográficas más importantes de la época. Luego grabamos nuestro primer disco en solitario, «Más Sexi«, con el que conseguimos nuestro primer éxito.

Más Sexi, letra algo atrevida para la época

Cada frase, cada palabra de esa canción estaba medida al dedo. Tenía preparada una respuesta para cada pregunta, para cada crítica que me pudieran hacer. Hace poco un amigo me preguntó que quería decir Sexi al Statut, y yo me reí, porque tenía preparada la respuesta desde hace 40 años. En todos estos años sólo me encontré con un crítico que consideraba que mi letra era machista, Mariano Muniesa. Un periodista normalito en mi opinión, que era pro-etarra y consideraba al estado español opresor del pueblo vasco. En una época de crispación social y mucha inestabilidad, consideré más oportuno poner una sonrisa a un zapato de tacón que alimentar el odio enseñando los colmillos. Mejor enseñar el muslo que los colmillos, pensé.

«LA CBS APOSTÓ POR MIS CANCIONES FRENTE A LAS DE LOS HERMANOS DE CASTRO, FUNDADORES DE BARON ROJO, PORQUE LO QUE HACÍAN ELLOS NO ERA ORIGINAL»

¿Qué sucedió con los hermanos de Castro, fundadores de Barón Rojo?

Mientras grabábamos el disco «Más Sexi», se enfrentaron a la compañía porque esta apostaba más por mis canciones que por las suyas. La compañía les decía que ellos copiaban muy bien pero que para eso ya tenían contratadas a las bandas originales. Entonces se enfadaron y se fueron, con Javier Gálvez, que era el manager más importante de la época en el ámbito del rock, y fundaron Barón Rojo.

Solo un año después, sacan «Las Chicas son Guerreras», éxito definitivo

Fuimos nº1 en Los Cuarenta varias semanas pero tampoco tuvimos por eso más conciertos que otros. La idea es una continuación de «Más Sexi», aunque la letra no me parece tan buena. Aun así, creo que se ha establecido como un himno del movimiento feminista. Cuando me dicen la típica coletilla de: ¿eres el chico de «Las Chicas son Guerreras»? me lo tomo como un cumplido, aunque he hecho mucho más en mi carrera. Al final, gente como Van Gogh, hizo muchos cuadros que eran obras maestras y murió en la más absoluta miseria. Si a mi me reconocen aunque sea una de mis obras, eso que me queda.

Durante la grabación y promoción del disco «Las chicas son guerreras» el grupo lo conformaban, junto a Juan, Eduardo Pinilla (izq.), Tony de Juan (der.) y José Luis de la Puente (Cutu), a la batería.

«Duro», el siguiente disco, no consigue la repercusión que esperaban

Es un disco que está considerado, objetivamente, como uno de los primeros discos de rock duro en español. Barón Rojo, Obús y otros, o aun no existían o no habían alcanzado el éxito. Tuvo muy buena crítica pero no conseguimos la aceptación que buscábamos. A partir de ese momento nos mantuvimos en un segundo plano, pero seguimos trabajando de manera asidua. Luego los hermanos de Castro empezaron a vender que ellos eran los buenos, porque eran los duros y nosotros los blandos, y porque estaban en una compañía española mientras que a nosotros nos llevaba una multinacional…

¿En que momento acepta que va a ser difícil seguir viviendo directamente de la música?

En el 87 hicimos un concierto de despedida de Tony de Juan, guitarrista, y parecía la despedida del grupo. Un año antes (siempre he tenido, podríamos decir, suerte para estas cosas), me contactó la compañía discográfica Virgin Records, una de las más importantes a nivel mundial en la época, que trabajó para artistas de la talla de Keith Richards, Mike Oldfield, Queen, Lenny Kravitz y Sex Pistols. Querían un ejecutivo raro, diferente, y vieron en mi a ese hombre que buscaban.

Virgin Records fue absorbida poco después por EMI

Richard Branson, el dueño de Virgin Records era un master de los negocios. Una vez iba en globo con uno de la Nasa y otro de la Mir, y planeaban un récord. Un compañero de entonces me dice: «ya verás como se hunden antes de conseguirlo, es la forma de aparecer en todos los telediarios». Y así sucedió. Cuando EMI compra la Virgin, conserva a sus empleados, echando incluso a los suyos propios, porque nosotros teníamos mucha reputación, así que continué trabajando para EMI en mi mismo puesto.

«TRABAJÉ DE EJECUTIVO PARA GRANDES DISCOGRÁFICAS PERO NO ME SENTÍA UN HOMBRE PODEROSO. EN EL MUNDO DE LA MÚSICA YO CREO QUE NADIE LO ES»

¿Cuál era su función?

Básicamente mi labor principal era la de representante. Tratábamos de conseguir actuaciones y buenos contratos para los artistas que representábamos. Abrirles nuevos mercados, elaborar discos con canciones apropiadas para cada artista… Por ejemplo, una composición mía no podía encajar para Ricky Martin. Además, trataba de no mezclar negocios, para evitar meterme en líos. Una vez trabajando ya para la Sony, años después, los dirigentes se quejaban de que Mónica Naranjo vendía mucho en México y no conseguíamos abrirla mercado en España. Muchas veces lo que en un país funciona en otro fracasa, porque son culturas diferentes.

¿Se sentía un hombre poderoso?

Yo creo que en el mundo de la música no hay nadie poderoso realmente, ni siquiera los máximos dirigentes. Todos están muy maniatados, la industria de la música, en general está muy encorsetada, por decirlo de alguna manera. De todas formas, yo estuve comiendo en la Casa Blanca, con Clinton, y en la misma mesa que Julia Roberts, pero tenía claro que los importantes eran ellos, no yo. Cuando un grupo me venía y hablábamos de la fama, siempre les decía: «si os llega, aprovecharla, disfrutarla, pero mantened los pies en el suelo, porque la mayoría de las veces, es efímero».

Comenta que acabó trabajando para la SONY, ¿última experiencia como ejecutivo?

Sí, los de la Sony se fijaron en mi, no se muy bien porqué, quizás por la experiencia previa que tenía. Pero el problema de la Sony es que ganaba mucho más dinero vendiendo televisores y equipos de sonido que representando artistas, además de darles muchos menos problemas. Así que un día, en el año 2004, decidieron vender todos los derechos (M. Jackson, Shakira, Gloria Stefan…), con la posibilidad de volverse atrás, despidiendo a muchos de los ejecutivos con los sueldos más altos, entre los que me encontraba yo.

¿Se deshicieron de los derechos de M. Jackson?

Michael Jackson, en el momento en el que la Sony se desprendió de sus derechos era un artista en horas bajas, que ya no se recuperaría hasta después de su muerte. Era un hombre muy exigente y con mucho ego, que llegó a contraer una deuda con la discográfica de más de 500 millones de dólares. De todas formas, la decisión de Sony fue un error, y cuando quisieron darse cuenta y reestructuraron todo 3 o 4 años después, ya lo hicieron con gente nueva.

En ese momento, ¿qué opciones se abren?

En el año 2001, durante la celebración de un homenaje a Julio Iglesias por la organización de Los Grammy (casualmente un día antes del atentado de las Torres Gemelas), me encontré con un hombre que presumía de ser su descubridor, Enrique Martín Garea, antiguo conocido, directivo de Tele5 y después de Antena3. Allí hablamos de la posibilidad de trabajar para la televisión. Cuando me quedé en la calle, en 2004, contacté con él y enseguida me consiguió trabajo como creador de fondos musicales de los programas de Tele5. Ganaba más dinero por cuatro tonterías en la televisión que por todos los derechos de «Mas Sexi» y «Las Chicas Son Guerreras». Pero eso provocó la ira de las discográficas.

«LAS DISCOGRÁFICAS, POCO A POCO, HAN IDO CONSIGUIENDO EL MONOPOLIO MUSICAL DE LAS TELEVISIONES, QUE MUEVEN MUCHÍSIMO DINERO»

Explíquese

Es un tema complejo y difícil de explicar. Las discográficas estaban teniendo problemas con la caída de las ventas de discos y, para mantener sus presupuestos, necesitaban el dinero que las televisiones pagaban por derechos de autor. El problema se agravó porque sus artistas ya no salían en antena y los programas musicales que había los gestionaban las propias televisiones. Empezaron a presionar y es una guerra que actualmente están ganando.

En todo ese tiempo no dejó nunca de tocar y sacar discos con su grupo, de echo recientemente a reeditado el «Duro» en inglés

Sí, de hecho, cuando alguien me preguntaba que como sacaba tiempo para dedicarle a mi grupo yo siempre decía que mi trabajo real era ese. Que el trabajo de ejecutivo era el verdadero hobby, donde yo no me exponía nada, y en el que me pagaban muy bien. Recientemente reeditamos el «Duro» en inglés, para conmemorar el 40 aniversario de su lanzamiento, pero el último disco propiamente es el de «Suite Carmesí«. Creo que es un muy buen disco, con un gran sonido, pero es muy difícil triunfar en el mundo de la música. Ahora cuando me llaman para decirme que nos ha salido un bolo siempre digo «¡por favor, que no nos salga muy caro!».

Desde comienzos de siglo, el grupo está formado, además de Juan, por Dani Moreno (izq.) y M. Ángel López Escámez (der.), de manera habitual

Como ve el panorama en la actualidad

Por un lado lo veo mal. Actualmente se está imponiendo el reguetón, letras vacías, sin profundidad, que pretenden el morbo de lo prohibido, aunque de alguna manera, me recuerda a las críticas que escuchaba del rock en los 70. Cuando veo que le dan el premio a Bad Bunny como compositor del año no doy crédito. Un hombre que escribe letras como: «tu chico no te lo chupa bien…» Pero por otro lado ha avanzado mucho la tecnología y es mucho más accesible para todo el mundo. Ahí veo también el problema de la sobredosis de contenido.

¿Cuál sería un top, para usted, de grandes músicos de la historia?

Jimmy Hendrix: Cambió la historia de música, ya no solo por su virtuosismo. Antimilitarizó el himno americano… pensé que tendría que retirarse después de eso. También tocaba, por ejemplo, «Hey Joe«, canción tradicional, todavía con la esclavitud latente en América, en la que se hablaba de «voy a matar al tío que se ha follado a mi chica». Todos los negros entendían en seguida que se trataba de matar al patrón.

Bob Dylan: La calidad de sus letras es única, aunque a veces peca, dicen, de simplicidad en sus melodías. Su texto de conciencia social, siempre comprometido. Cuando se electrificó, los progues de la época pusieron el grito en el cielo.

Ray Davies: cantante y compositor de The Kinks. Tiene el solo tantos números uno como Paul McCartney y John Lennon juntos. Es capaz de conectar muy bien con la realidad social de su país y del mundo, al menos en la cultura occidental.

En menor medida, Elvis Presley, fue un boom en los 60s que popularizó y extendió el rock and roll por todo el mundo. El blanco necesario para que triunfara la música de los negros.

¿Y en español?

Teddy Bautista: Un tío con una garganta prodigiosa. Fue el primero en triunfar a nivel internacional con «Get On You Knees» a finales de los 60s. Tiene algunos trabajos de una gran complejidad. Su disco, «Ciclos», esta considerado de culto internacionalmente, sobre todo en Japón.

Miguel Ríos: Su trayectoria le abala. Fue el primero en saltar el nivel en España, en cuanto a organizar grandes conciertos, cuando todos estábamos aun un poco acomplejados.

Santiago Euserón: Cantante y compositor de Radio Futura. Un artista de gran talento, a mi parecer, no reconocido en la medida que se merece.

¿Qué opinión tiene de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina?

Los primeros discos de Serrat son muy buenos poéticamente. A Joaquín (Sabina) le tengo gran aprecio, tiene una pluma prodigiosa, y sabe conectar con izquierdas y derechas como no llegan otros con letras más directas. Por ponerle un pero, creo que ha cargado muchos años con el lastre de Pancho Varona, y no se ha valorado lo suficiente a un gran músico como Antonio García de Diego.

«GUARDO UN GRAN CARIÑO A LA SALA SECRETOS DE MAYORGA Y A SU DUEÑO, TOMÁS. CREO QUE HACE UNA GRAN LABOR EN LA ZONA»

¿A que salas o escenarios guarda mejor recuerdo?

Tengo que decir que Las Ventas es un escenario imponente, aunque no lo fue tanto para mi como para mis compañeros. Guardo también, a nivel sentimental, un gran cariño a la sala Barbarela, en Palma de Mallorca. Allí coincidí en una Jamm Session con uno de mis grupos favoritos de la infancia, Traffic, liderados por el único e inigualable, Steve Winwood. Ver tocar a uno de mis ídolos, Rick Grech, con mi bajo, aunque ese día no dio una porque llevaba una buena, fue muy especial.

A la Sala Secretos de Mayorga la tengo mucho cariño, y un gran aprecio a Tomás, que siempre nos trató muy bien, y creo que hace una gran labor en la zona. Ha traído a grandes músicos como Antonio Vega, no solo gente que está empezando. He tocado allí varias veces y estaría encantado de volver a hacerlo para presentar mi nuevo disco ante mis paisanos y amigos.

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  1. […] Márquez, fundador de Coz y compositor de «Las Chicas son Guerreras», entrevistado en este blog, fue vicepresidente de la SGAE durante los años […]

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