-o-

Bea y Javi, desde el comienzo de su relación, tenían claro que querían familia biológica y adoptada. Al poco de quedarse embarazada, empezaron a hablar de que el siguiente paso sería adoptar un niño. Tras un comienzo prometedor, donde les llegaron incluso a colar para algunos trámites debido a su juventud, la nada. Siete años aguardando noticias, convocados para reuniones “muy bonitas” donde les mostraban lo necesario de la espera, tablas, estadísticas. Luego, otros dos años, un montón de “papeleo” de por medio y por fin, Guille, un bebé de cuatro meses que llenó de luz todos los rincones de su casa, aunque no las sombras de un proceso burocrático agotador e interminable.

Con embutido de la tierra de Bea, que recuerda al de la mía, me acogen en su hogar. Lleno de vida y juguetes desde la llegada de Guille, hay que prestar atención al suelo para no tropezarse con algo. Hablamos de educación, de motos, de las ventajas del pueblo con respecto a la ciudad. Durante la entrevista no evitan contestar a nada, y responden con minuciosidad sobre todos los temas, sensibles y no tan sensibles, con la intención de que sirva para ayudar a otras parejas que piensen en adoptar. También para denunciar las negligencias del proceso eterno que ellos, como muchos otros, han tenido que pasar.

¿Cuándo surge la idea de adoptar a un niño?

Nosotros, desde el momento en el que empezamos a salir juntos, hablábamos de tener familia biológica y adoptada. Yo (Javi) vivía cerca de un centro de acogida en Rondillla y a mi colegio iban varios niños en esa situación, siempre lo he tenido muy presente. Cuando arrancas, al principio vas a ciegas, es todo a través de asociaciones, que dependen de las conserjerías. Ellos son los que te encauzan la idea que tú tienes. Porque tú tienes idea de adoptar, pero no sabes ni cómo funciona ni a quien te tienes que dirigir. Nosotros lo hicimos a través de ARFA. Te explican las opciones que tienes, a nivel nacional e internacional. No puedes optar a todo lo que tú quieres.  

Conocido un poco el funcionamiento, ¿qué opciones barajáis?

No teníamos ninguna prioridad de nada. Una cosa que teníamos clara es que no íbamos a pagar por un niño. Si no somos capaces de pagar por un gato o por un perro menos lo vamos a hacer por un niño. Y el problema que hay a nivel internacional es que en casi todos los países es como pagar una vida, lo que llaman tasas. Así que iniciamos el proceso a nivel nacional.

“CUANDO TE DECIDES A ADOPTAR, AL PRINCIPIO VAS A CIEGAS. NO SABES CÓMO VA NI A QUIEN TE TIENES QUE DIRIGIR. FUNCIONA A TRAVÉS DE ASOCIACIONES”

¿A qué países se refieren?

En China, por ejemplo, te exigen pasar un mes en el país. Interaccionas con el niño durante ese tiempo, ves las condiciones en las que vive, y luego tienes que volverte a España sin poder llevártele contigo. Y tienes que esperar, no sé cuánto tiempo, nos dijeron cuatro o cinco años, además de pagar “unas tasas”. El China, por otra parte, los centros de acogida están llenos de niñas, porque con la ley del hijo único vigente en el país, muchas familias prefieren un varón. Luego hay un tratado internacional en el que no puedes adoptar a un niño de un país en guerra. Sin embargo, cuando estalló la guerra en Sierra Leona, les sacaban a través de Sumatra. Tráfico de niños, legal, por así decirlo.

Una vez iniciado el proceso a nivel nacional, ¿qué dificultades se plantean?

Al principio ninguna, al contrario. Gracias a nuestra juventud (28 años), nos decían los orientadores, el proceso iba a ser muy rápido. Por nuestra edad nos correspondía un bebé. Éramos los más jóvenes de la comunidad y los segundos de España. Nos hicieron unas entrevistas en la que nos preguntaban que buscábamos, prioridades, limitaciones. Te sientes un poco sucio, como si estuvieras comprando un jersey, aunque los psicólogos nos aseguraban que era necesario. Luego nos hicieron el curso de idoneidad, imprescindible para todas las parejas que dan el paso de adoptar, en pocos días. Colándonos, por nuestra juventud, evitando meses de espera.

¿En qué consiste el curso de idoneidad?

El curso dura tres días o cuatro, no me acuerdo. Es de asistencia obligatoria salvo por causa mayor. Te enseñan básicamente lo que es la adopción. Los deberes y derechos de los padres adoptantes y del menor adoptado. En ese curso, en teoría te dan el aprobado para seguir el proceso. Te hacen tests psicológicos, ejercicios de pareja… Lo aprobamos y la sorpresa nuestra es que a partir de ahí se paralizó todo ¡Siete años!

Después del curso, ¿siete años sin noticias de nada?

Mas o menos. Si que es verdad que cada año nos convocaban a una reunión con un representante de la junta, otro de la conserjería, otro de la asociación… Burocracia donde te enseñan unas tablas y unas estadísticas muy bonitas. Donde te repiten por activa y por pasiva que es bueno que se tarde mucho porque eso quiere decir que hay menos niños en necesidad de adopción. Entonces tu piensas ¡oye, mira que bien!, a lo mejor es que si no me dan un niño es que todo funciona muy “happy” y demás. Y no. Nosotros tenemos una muy buena amiga que trabaja en el lado contrario. Una persona que hace todo lo posible para que el niño no vaya ni a un centro ni a una familia de adopción. Que conviva con su núcleo familiar. Y nos dice: ¡estoy saturada, no hay más plazas en los centros, no hay familias tutelares suficientes! El problema es la burocracia. Reunión para sacar pecho una vez al año.

“HAY DÍAS QUE TE PREGUNTAS QUE COMO SE SIGA ALARGANDO ESTO VAMOS A SER SUS ABUELOS, NO SUS PADRES»

¿Hasta qué punto consideran que el tiempo de espera es demasiado largo?

¡Una salvajada! Hasta el punto de que hay mucha gente que se ha quedado por el camino, no ha llegado a la meta. Hay días que dices ¡venga, se espera!, y hay días que dices que si se prolonga esto mucho más en el tiempo vamos a ser sus abuelos, no sus padres. Y con cincuenta años no vamos a tener ni las mismas fuerzas, ni la misma paciencia, ni la misma motivación. Y en diez años te ha podido cambiar mucho la vida. Te has podido quedar sin trabajo, por ejemplo.

¿Cómo creen que afecta a los niños?

Muchísimo. Y eso es lo más importante. La adopción está considerada la última opción. Las autoridades intentan que no esté ni siquiera en un centro, que sea acogido por algún miembro de su familia biológica. El problema es cuando el niño empieza a tener unos años. Porque los centros están masificados. Hay pocos cuidadores para muchos niños, se dan casos de violencia y cuando cumplen 18 años se tienen que marchar. Todos tenemos claro que la prioridad es el menor, pero ¿es preferible que un niño esté en un centro, tirado, que en una familia?  No entendemos que se está haciendo tan mal para que las parejas esperen años y años cuando los centros están así. Creemos que hay mucho sueldo que pagar y no interesa agilizar el proceso. Hemos hecho cursos, y más cursos, y más cursos…

Al cabo de siete años, por fin contactan de nuevo con ustedes.

Sí, nos llaman para decirnos que nos tienen que hacer las entrevistas psicológicas. Son tres tardes. A partir de conversaciones, ejercicios, lecturas y demás, la psicóloga va elaborando el perfil de pareja y de cada persona. Pero solo está para evaluarnos, ella no sabe nada del proceso, de si van a darnos ya el niño o no. Te reorienta, te encauza, por decirlo de alguna manera, hacia lo que realmente queremos, o necesitamos, en función de nuestra situación. Te abre los ojos, porque al principio nosotros teníamos el abanico quizás demasiado abierto. Después vino una trabajadora social a conocer la casa, a nosotros, tomó fotos de las estancias, nos hizo entrevistas…

¿Es ese el paso previo a recibir al niño?

Una vez acabado el curso, es todo tan sumamente cuadriculado… hay que remitirlo al colegio de psicólogos, luego al colegio de trabajadores sociales, luego al juzgado de menores, al juzgado social… Hay mucha carpeta de por medio, mucho sueldo que hay que justificar. Luego nosotros, no sé si por mala suerte o por lo que sea, nos pilló la pandemia. No sabemos si fue el motivo por el que se ralentizó un poco más. Nos llamaron para contarnos que se paralizaba todo. Pero luego cuando todo parecía volver a la normalidad, yo (Bea) llamaba todos los días desde las ocho de la mañana hasta las tres para conocer la situación y no me cogía nadie el teléfono.

Si hubieran conocido el funcionamiento de la organización al principio, ¿volverían a hacerlo?

Sí, desde luego. El día que te suena el teléfono para decirte que hay alguien para ti ese día ya sientes que ha merecido la pena todo el tiempo que has estado esperando. Y ya le quieres con locura sin conocerle. Volveríamos a hacerlo sin pensarlo, por supuesto, pero que es una vergüenza, también.

«EL DÍA QUE SUENA EL TELÉFONO PARA DECIRTE QUE HAY ALGUIEN PARA TÍ SIENTES QUE TODO HA MERECIDO LA PENA»

¿Qué parte del proceso creen que es necesario y cual creen que es prescindible?

Creemos que son muy necesarias las entrevistas psicológicas, incluso alguna más no vendría mal. Sobran los trámites burocráticos. Te hacen sentir que tu tiempo no vale nada, que solo es el tiempo de ellos. Te mandan de un lugar a otro. Dan por hecho de que tu conoces como funciona todo el entramado del sistema, cuando ni ellos mismos lo saben. Porque nos han mandado a ventanillas que ni siquiera sabían los papeles que llevábamos, que eran, para que eran y donde había que entregarles. Y hemos tenido que volver a rehacer el camino andado para volver a otra ventanilla. Creo que se podría acortar la espera y machacar más el seguimiento después, una vez que el niño ha llegado a su casa.

Una vez reciben al niño, el seguimiento continúa.

Aun estamos pendientes de que un juez se digne a abrir un expediente y firmarlo, para poder ponerle nuestros apellidos, empadronarlo… nos dijeron que tardaría entre tres meses y un año. Llevamos cinco y se nos está haciendo un poco largo. Actualmente estamos en guardia y custodia, aunque tenemos los mismos derechos que una familia biológica. Luego, cada cierto tiempo viene una asistenta social a comprobar que todo está en orden, que lo estás cuidando como debes. Es la misma asistenta con la que hemos estado todo el proceso. Nos sorprendió mucho cuando nos contó que había parejas que renunciaban al niño a los pocos meses de tenerlo.

Parejas que renuncian al niño después de tenerlo…

Un niño te cambia radicalmente la vida y hay gente que tiene su vida acomodada y la situación les supera. El Ser Humano es egoísta, y un niño biológico no lo puedes devolver porque es tuyo, pero a un niño adoptado, sí. No sabemos si está penado, pero yo les pondría pena de cárcel por lo menos. A nosotros nos han llegado a preguntar que cuanto habíamos pagado por nuestro hijo. No somos capaces de pagar ni por un periquito, imagínese por una vida humana.

¿Se tiene algún tipo de contacto con la familia biológica?

No. Pero el niño tiene un número de expediente y una vez cumpla la mayoría de edad puede acudir a él y conocer sus raíces, si lo desea. Igualmente que no fue ningún tabú el hablar todo el proceso desde que empezó con nuestros amigos y familiares, tampoco lo será con él. Nuestra idea es que cuando llegué el momento le expliquemos un poco todo.

¿Conocen casos de otras parejas que hayan pasado por una situación similar?

Durante las reuniones de cada año hablabas en los pasillos con otras familias, te contaban el tiempo que llevaban esperando. En mi pueblo (Bea), que es de Palencia, una vecina adoptó a una niña y me dijo que solo había esperado un año, que me cambiara de provincia. Yo no puedo hacer eso, soy de Mayorga, me corresponde Valladolid. Aunque, como es un pueblo, te acabas enterando un poco de todo. Esa mujer tenía una tía que trabajaba en Servicios Sociales en Palencia y la coló. Me parece una vergüenza que en pleno siglo XXI se sigan haciendo estas cosas con temas tan serios como es una vida humana.

«ES UNA VERGÜENZA QUE FUNCIONEN LOS ENCHUFES EN COSAS TAN SERIAS COMO ES ADOPTAR A UN NIÑO»

Funciona diferente en función de la provincia.

El problema es que no hay leyes unificadas. Ni a nivel autonómico, ni a nivel nacional, ni a nivel internacional. En Asturias, a pocos kilómetros, contabas como funcionaba todo aquí y les explotaba la cabeza. Allí el proceso es más corto y está más humanizado. Luego, en Estados Unidos, por ejemplo, funciona por agencias. Pagas al niño con un catálogo. Depende también de cada Estado. Pero es que en España funciona igual de forma encubierta. La competencia transferida a cada Comunidad Autónoma es una Ley Estatal aparte. No funciona igual una conserjería en Castilla y León que en Galicia o Madrid.

¿Creen que el funcionamiento de la sociedad, en general, es bueno para los niños?

El sistema actual creo que no beneficia a nadie. Quiere estereotipos. Que sean así, que hagan esto, consuman esto, a tal día, a tal hora… tienes que ser muy borrego para encajar. Si levantas un poco la cabeza estás fuera del rebaño y eres el raro. Cuando adoptas a un niño te sientes un poco así, como un producto. Al menos nosotros nos hemos sentido así. Nos gustaría educar a nuestro hijo en el respeto, en la empatía, en tener los pies en el suelo, que estamos todos un poco del revés.

¿Recomendarían adoptar a otras parejas que se lo estén pensando en este momento?

Se lo recomiendo a todo el mundo. El espacio que llena un niño es inmenso. Aunque a algunas personas ni un periquito. Al final cuando llega tu niño o tu niña y lo ves, dices: ¡esto merece la pena! Es más, si Guille (el niño) tuviera un hermano biológico o algo y también les pusieran en adopción estaríamos dispuestos a acogerlos para que estuvieron juntos. A las personas que esperan, decirles que se armen de paciencia.

“RECOMIENDO ADOPTAR A TODO EL MUNDO. EL ESPACIO QUE LLENA UN NIÑO ES INMENSO. PERO QUE SE ARMEN DE PACIENCIA”

¿Cómo es Guille?

Es un niño muy inquieto, no para. Le gusta mucho la música, especialmente la ópera y el heavy metal. Una amiga que tenemos experta en el tema nos contó que es por la amplitud de sonidos que tienen estos géneros musicales. Come bien salvo por los dientes. También le gusta mucho el biberón. Se para el mundo cuando ve el biberón. A mi me gustan mucho las motos (Javi) y cuando hay una carrera en la tele se queda hipnotizado viéndolas conmigo. Me gustaría que se aficionara a las motos, pero no le queremos obligar a nada. Que sea lo que el quiera ser. Ojalá político no, pero lo aceptaríamos. También es muy enemigo de vestirse: ¡Somos felices en pelotas! Aunque yo creo que esto les pasa a todos los niños. Sienten que tienen más libertad.


Descubre más desde Daniel El Payaso

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 respuestas a ““NO PUEDE SER QUE LOS CENTROS DE ACOGIDA ESTÉN LLENOS Y HAGAN FALTA 9 AÑOS PARA ADOPTAR A UN NIÑO” – JAVI Y BEA. PAREJA ADOPTANTE”

  1. […] desencantos, sobre todo a causa de los trámites burocráticos, que como en otros muchos casos (ver entrevista a Javi y Bea), llenan las horas de un profesorado, cada vez más saturado de un trabajo que poco tiene que ver […]

    Me gusta

  2. […] desencantos, sobre todo a causa de los trámites burocráticos, que como en otros muchos casos (ver entrevista a Javi y Bea), llenan las horas de un profesorado, cada vez más saturado de un trabajo que poco tiene que ver […]

    Me gusta

Deja un comentario

Tendencias