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«De la cepa a tu copa«664-250-921

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«Yo quiero ser payaso«, «Naroa txoria» e Hijo de perra«, ya en mi canal de youtube @danielelpayaso o en la pestaña Mis canciones de este blog

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danielcaballerorubio@gmail.com

Si hay una licencia que en este blog se pueda dar sin tener relación directa con tierra de campos es una entrevista a un payaso. No un payaso cualquiera eso sí, sino uno de los mejores del mundo. Y tampoco es de tan lejos al fin y al cabo. De Valladolid, de la circular. Aunque es difícil coincidir con él porque se pasa la mayor parte de su vida viajando allá donde le lleva el circo, no de la fórmula 1, si no del Sol. Espectáculo Kooza, para ser más exactos.

Miguel Berlanga era un niño travieso, pero no macarra, pues no entendía la necesidad de meterse con otro para hacer reír a sus compañeros. También era muy responsable y serio cuando había que serlo. Ingrediente imprescindible, asegura, para poder dedicarse a su pasión favorita.

Aunque su trabajo actual es el de payaso del Circo del Sol, en el pasado ha realizado cameos tanto en películas como en series de televisión. Hospital Central, Manos a la Obra, Águila Roja, Poveda o Agnosia,… son algunas de sus apariciones en la pequeña pantalla y en el cine. También fue muy prolífico en el teatro, donde trabajó para algunas de las mejores compañías de España, cómo Yllana o Zascandil.

No es ser payaso la profesión más importante del mundo, pero tal vez sí la más bonita. Bart Simpson, para convencer a Krusty de que volviera a ser payaso le dijo: “¿Que opinas de ser ese analfabeto payaso de televisión que es más respetado que todos los científicos, abogados y profesores del país juntos?”. Porque no hay una expresión de felicidad más grande y clarividente, cuando es sincera, que la risa. Y de eso el payaso, es el que más sabe. El payaso y el oso perezoso. Pucha, ¿Cómo ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días?

Un payaso, ¿nace o se hace?

En mi caso creo que nací un poco payaso. Algo hay que tener. Algo de querer hacer reír a la gente, de no preocuparse por el sentido del ridículo. Pero detrás de todo eso hay mucho estudio. Quien quiera dedicarse a ello tiene que estudiar.

¿En qué momento contempló la posibilidad de entrar en ese mundo?

Mi objetivo era ser actor. A los 16 años entré en un taller, con Cruz García, y a los 17 pasé una prueba para entrar en la escuela de arte dramático. Lo que pasa es que la comedia me iba muy bien. Así que Cruz, que vio en mi un payaso en potencia, me propuso fundar una compañía de clown, «Telón de Azúcar», junto con Carmen Gañán.

Telón de Azúcar

Creamos un espectáculo de payasos para comuniones, fiestas de pueblos, cumpleaños.,. y así empecé. Lo pasábamos muy bien y funcionaba muy bien. Lo único que recuerdo que fastidiaba mucho la voz, porque no llevábamos micro. Astropillo y Pillastra se llamaba. Luego siguieron con él Magdalena y Félix (profesores de Telón de Azúcar).

«SIEMPRE HE TENIDO ESE SUSTI-GUSTI DE NO QUERER SALIR Y LUEGO NO QUERER QUE SE ACABE LA ACTUACIÓN»

¿Cómo fueron esas primeras sensaciones?

Siempre he tenido nervios de payaso, pero menos que cuando tenía un texto. Estar pendiente del personaje, que no se me olvidara el texto… lo pasaba peor. Luego entraba en el escenario, y del disfrute, ya no quería bajar. Con el payaso he tenido menos nervios. Siempre he tenido el susti-gusti ese de: no quiero salir pero una vez que entro, que no se acabe.

Acaba los estudios, ¿y luego qué?

Mis padres me pagaron un año extra para ir a Madrid, y allí empecé a colaborar con algunas compañías de teatro: Yllana, Zascandil, Guirigay… Pero con el tiempo me cansé y regresé a Valladolid. Comencé a trabajar con Azar Teatro en una obra sobre Isabel la Católica, y estando allí me llamó una antigua compañera de Zascandil, que me propuso hacer un casting de clown para Terra Mítica. Lo pasé y estuve 11 años allí. Me lo pasé muy bien.

¿Con eso le daba para vivir?

Sí, con lo que me pagaba Terra Mítica ya me daba para vivir de ello. Trabajaba allí lo que duraba la temporada, creo que eran 6 o 7 meses, y luego me trasladaba a Madrid o Valladolid y trabajaba para alguna compañía de teatro. También hice algunos cameos en series y películas. Hospital Central, Manos a la Obra, Águila Roja, Secreto de Puente Viejo en cuanto a series; Agnosia, Sobre la Piedra o Poveda en cuanto a películas. En Poveda tengo un papel muy chulo.

Uno de los papeles de los que más orgulloso se siente Miguel Berlanga, es el que realizó en la pélicula Poveda / goyaproducciones

«EN TERRA MÍTICA HACÍA HASTA 8 PASES AL DÍA, ENTRE ESPECTÁCULOS DE CIRCO Y DE CALLE»

¿Cómo era su día a día en Terra Mítica?

Hacíamos hasta 8 pases cada día, entre espectáculos de circo y de calle. Nos íbamos trasladando por el recinto haciendo actuaciones distintas en cada sitio. Al principio teníamos un director artístico, pero a los dos años o así, tras privatizarse, le despidieron junto con mucha más gente. También teníamos menos recursos. Poco a poco empecé a tener mucho más protagonismo en la elaboración de los espectáculos, hasta que llegó un momento en el que lo hacíamos nosotros todo. Estuve entre el 2005 y el 2016. Durante los últimos años hacía del pirata Barba Roja. Me tiraba al agua desde 12 metros. Si lo pienso ahora…

¿Cómo surge la posibilidad de trabajar en el Circo del Sol?

Dio la casualidad de que unos artistas rusos que trabajaban en el Circo del Sol, estando la carpa en Alicante, se acercaron a ver a unos amigos suyos de la misma nacionalidad que trabajaban conmigo. En una fiesta que me invitaron les enseñé mi trabajo y les gustó mucho. Tanto que me animaron a enviar unos videos con una presentación. Al día siguiente de hacerlo me respondieron afirmando que les interesaba mi trabajo y me invitaron a hacer las pruebas de selección.

El video con el que Miguel consiguió llamar la atención de los buscadores de talento del Circo del Sol / M.B.

Las pruebas, en el Circo Price de Madrid

Tuve suerte, porque si llegan a ser en otro sitio, cómo suelen ser (Berlín, París, Montreal…), a lo mejor no me hubiera acercado. Hay que perder varios días y no hay ninguna garantía de que te vayan a coger. Nada más llegar me encontré con una concentración de, estimo, más de 600 personas.

«PARA ENTRAR EN EL CIRCO DEL SOL SE PRESENTARON 600 PERSONAS DE LAS QUE SELECCIONARON 5. BUSCABAN GENTE CON MUCHA TÉCNICA Y MUCHA ENERGÍA»

¿Cómo eran esas pruebas?

Recuerdo una que era hacer como que paseábamos por una cuerda de equilibrio. De esa prueba ya se cargaron, a lo mejor, 200. Luego otra en la que nos ponían por parejas y había que fingir como una lucha, cambiando el ritmo. Buscaban gente con mucha técnica y mucha energía. A los que no daban el perfil les tocaban en el pecho y les decían: “gracias por venir”. Al pasar por mi lado, rezaba para que no me tocasen. Cuando ya quedábamos unos 50, fueron viendo uno a uno los números que teníamos preparados, de 2 minutos cada uno. Entramos a las 9 de la mañana y hacia las 6, quedábamos 5. Dos de ellos creo que no llegaron a trabajar nunca, o al menos yo no lo llegué a conocer. Es un trabajo con muchos viajes, vida de hotel, y para los que tienen familia puede ser difícil de compaginar.

¿Fue una experiencia dura?

Muy dura, acabé con un dolor de cabeza de aúpa. Al final todavía quedaba una entrevista individual, pero nos dijeron que no nos preocupáramos que los que estábamos allí ya habíamos pasado el casting. Lloré y todo. Luego nos dijeron que sacáramos el pasaporte y estuviéramos preparados, que nos podían llamar al día siguiente o dentro de 8 años.

¿8 años?

Sí, pero bueno, todos los años me llamaban al menos una vez. Me presentaban un personaje y me pedían que me lo preparara y les enviara un video. Luego el director decidía entre otras 5 o 6 propuestas. Aunque fue un proceso duro, el scout (buscador) que me seleccionó siempre me animaba. Me decía que me querían porque si no no me llamarían todos los años. Finalmente, tras 5 años de espera, me seleccionaron para el espectáculo Kooza.

«CUANDO POR FIN ME SELECCIONARON, TRAS 5 AÑOS DE ESPERA, NO ME LO PODÍA CREER. TUVE QUE RELEER EL CORREO VARIAS VECES»

¿Cómo son esos momentos?

Yo ya estaba preparándome para llorar, porque otra vez me había ilusionado. Un día saliendo de Terra Mítica con el coche después de trabajar me llegó un correo del Circo del Sol en inglés, diciéndome que el contrato era para mí. Tuve que leerlo varias veces porque no me lo creía. Recuerdo romper a llorar y decir: ¡madre mía! Ahí me cambió la vida.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

Estuve primero en Montreal 20 días. Allí perfeccioné los actos, me tomaron las medidas para el traje, escáner facial, reconocimiento médico… Y de ahí me trasladaron a Santiago de Chile. La idea era que entrara después de un mes de “hacer sombra”, preparando el personaje. Pero el payaso que iba a sustituir se lesionó y tuve que anticipar mi estreno. Con muchos nervios pero también con mucha ilusión, porque sabía que lo tenía muy bien preparado. Y salió muy bien.

Ya son 9 años los que lleva Miguel Berlanga trabajando en el Circo del Sol, «y espero que sean muchos más», comenta / información.mx

¿Cómo es el día a día de trabajar en el Circo del Sol?

Depende de si hay una, dos o tres actuaciones, cambia. Luego a veces hay que hacer alguna publicidad o algún evento. Hay que llegar unas 3 horas antes del espectáculo al recinto. Dese cuenta de que sólo el maquillaje es casi 1 hora, aunque ahora lo hago en unos 40 minutos. Una vez a la semana nos reunimos para vernos en la pantalla, corregir pequeños detalles o incorporar gags que han funcionado. Pequeñas cosas, porque casi siempre sale muy bien. Tenemos unos 20 días de vacaciones al año, pagadas por el circo. Luego en cada traslado de carpa tenemos otros 8 o 10 días.

¿Qué lugares ha conocido viajando con su trabajo?

Mire: Montreal, Santiago de Chile, Australia, China, Nueva Zelanda, España, República Dominicana… Luego volvimos a América del Norte: Canadá, México, Estados Unidos… Y ahora volvemos a Hong Kong otra vez.

Como buen pucelano, va presumiendo de su equipo allá por donde va, en este caso en Singapur. «La situación sólo puede ir a mejor», sonríe / M.B.

¿En donde ha sido más difícil hacer reír?

Le diría que China, porque es una cultura distinta, tienen unas tradiciones diferentes. Se reían pero costaba más. España, México, California… son quizás donde mejor funcionaba. Pero en general, salvo en China, la gente se ríe mucho.

¿Ha habido algún momento de frustración?

Sí, claro. Yo entré en la empresa un par de años antes de la pandemia, y tras el parón, modificamos todo el espectáculo. Yo participaba en la elaboración de nuestras escenas. Estando en Punta Cana, nos dimos cuenta de que en el primer acto, la gente no se reía, y tuvimos que analizar porqué. Con el tiempo lo fuimos mejorando. Costó porque hacer reír es complicado, pero lo logramos. ¡Tienen que venir a verlo, es una pasada!

«EL ESPECTÁCULO KOOZA PARA EL QUE TRABAJO ES UN MUNDO MÁGICO, LLENO DE RISAS, RIESGO, COLOR Y MÚSICA EN DIRECTO»

¿Cómo recomendaría el espectáculo Kooza, para el que usted trabaja?

Son dos horas y media en el que van a entrar en un mundo mágico, lleno de risas, de riesgo, de color, de música en directo… ¡es la os.! Es la historia de un niño como aburrido que abre una caja y es transportado a un mundo exótico con un rey, los dos payasos… Entonces el público es cómo el niño que contempla ese mundo. Espero que dure muchos años más, porque yo no me canso.

De entre todos los espectáculos del Circo del Sol, ¿Cuáles son sus favoritos?

Son unas 6 o 7 carpas fijas, 4 o 5 móviles, y 3 arenas (estadios, polideportivos…) Todos son muy bonitos, pero para mí, y eso es muy particular, me quedo con: O, Michael Jackson y Mystere en Las Vegas; Kooza y Alegría en carpa, y Corteo en arenas.

¿Cuánto de importante es el papel del payaso en el Circo del Sol?

Mucho, y especialmente en Kooza, para el que yo trabajo, ya que tanto su director como su creador son clowns. Somos tres payasos, más dos caracters, que podrían ser otra especie de clowns. Y somos los que introducimos al público en el mundo, los que introducimos casi todos los actos, más los dos actos propios, la animación inicial…

«SER PAYASO ES COMPLICADO PORQUE HAY UNA PARTE QUE TIENE QUE SALIR DE FORMA NATURAL. LO MÁS IMPORTANTE, A VECES SE NOS OLVIDA, ES HACER REÍR»

¿Qué cualidades tiene que tener un buen payaso?

Primero es sentir lo que está haciendo, vivir el momento. No hacer de payaso, ser payaso. Luego la técnica es para tener herramientas, pero cuando se sale al espectáculo hay que olvidarse de todo ello. Disfrutar uno mismo y sorprenderse de lo que pasa, todo el rato. Creo que es complicado porque hay una parte que tiene que salir. Que no se sabe muy bien que pasa ahí pero sale. Y lo más importante, un payaso tiene que hacer reír, y se nos olvida muchas veces. A partir de ahí se puede trabajar con la ternura, la timidez…

¿Cómo se afronta este trabajo cuando la situación personal es complicada?

Son momentos duros, yo viví la muerte de mi abuelo, por ejemplo, justo antes de una actuación. Pero me mentalizaba diciéndome que era un afortunado por trabajar donde trabajo. Y al otro lado hay un público que ha pagado mucho y hay que respetar. Es una situación igual que la que tendría un cirujano. Cuando se acaba la función, si toca volver a llorar, se hace y ya está.

Hablaba al principio de la entrevista, de la importancia de estudiar. ¿Qué formación ha tenido usted en este aspecto?

He tenido una base muy fuerte en la Comedia del Arte. Es un teatro con unos personajes muy codificados con máscaras e improvisan, en base a una escaleta. Me dio mucho de corporalidad. También he estudiado otras técnicas como caídas, miradas, energías con el público, improvisación… y también la técnica actoral normal. Personalmente yo me he sentido siempre más cómodo con payasos que también son actores. Trabajo mucho con energías. No es lo mismo dirigirse a un adulto que a un niño, por ejemplo.

¿Qué payasos ha tenido cómo fuente de inspiración?

Charlot me encantaba. Harold Lloyd, veía mucho de pequeño también. Pepe Viyuela me gusta mucho. Y me reí mucho cuando vi a Jango Edwards que ha fallecido hace poco. Pero no te puedo decir uno, hay muchos.

«LOS SERES HUMANOS PODEMOS HACER COSAS DIVERTIDAS Y ESPECTÁCULARES SIN LA NECESIDAD DE INCORPORAR ANIMALES»

¿Qué opina de la prohibición de los animales en los circos?

Entiendo que hay veces que la gente que más quiere a los animales son los que trabajan con ellos. Pero vaya, yo creo que un tigre o un elefante necesitan un espacio grande para vivir. Los seres humanos podemos hacer cosas divertidas o espectaculares sin tener que meter animales. Yo prefiero un circo cómo los espectáculos del Circo del Sol.

¿Recomendaría a la gente probar la experiencia al menos una vez en la vida?

Sí, por supuesto. Siempre se aprenden cosas nuevas. Son cursos en los que suele haber buen ambiente, se conoce gente, y también puede servir para conocerse mejor a uno mismo. Todos tenemos un payaso dentro.

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