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«De la cepa a tu copa»664-250-921

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*imagen principal: diario As

Poca gente queda viva que viera jugar en directo a Fernando Sañudo, siquiera tal vez en su más tierna infancia. Utilizar el término «leyenda» al lado de un club tan grande en la historia de España como el Real Valladolid; o del mundo, como es el Real Madrid, puede sonar bastante fuerte. Pero como diría aquel famoso anuncio de televisión: «el algodón no engaña».

Fernando Sañudo es a aun a día de hoy (y por la evolución del fútbol puede ser que para siempre), el futbolista del Real Madrid con mejor promedio goleador de su historia. Con una media de 1,08 goles por partido, supera en la tabla a delanteros tan descomunales como Cristiano Ronaldo, Puskas o Di Stéfano. Además tiene el privilegio de ser el primer jugador en meter 4 goles en un clásico contra el F.C. Barcelona, logro que sólo se ha conseguido igualar (nunca superar) otras dos veces en casi 100 años. En el Real Valladolid, club al que perteneció en dos etapas distintas, permanece 7º en la lista de máximos goleadores históricos (tras Víctor), también, con el mejor promedio goleador de todos.

Inicios difíciles por la desaprobación familiar

Fernando Sañudo nació en la lejana ciudad cántabra de Torrelavega. Su familia tenía una fábrica de alpargatas y otra empresa de extracción de sal en la cercana localidad de Cabezón de la Sal. Desde muy pequeño empezó a despuntar en equipos locales como el Torrelavega y el Deportivo La Paz. Siendo cadete, fue internado en el colegio mayor de Los Sagrados Corazones en Miranda de Ebro, y es allí donde llamó la atención por primera vez de los directivos del Deportivo Alavés, que en ese primer contacto no llegó a ningún acuerdo.

Tras terminar bachillerato entró a estudiar derecho en la Universidad de Deusto. Allí conocería a José Solís, posteriormente ministro de Franco, con quien entablaría amistad. Al poco tiempo, el C.D. Torrelavega reclamó sus servicios y es en esta etapa donde viviría su primera experiencia profesional, clasificándose para la Copa del Rey, donde caerían en primera ronda tras perder con el Celta de Vigo.

«PARA PODER FICHAR POR EL ALAVÉS TUVO QUE INTERMEDIAR CON SU PADRE, EL OBISPO DE VITORIA»

Al ser ya uno de los más destacados de su equipo llamó la atención del Portugalete, quien le haría su primera ficha federativa, bajo el pseudónimo de Ildefonso, su primer nombre pero inutilizado, para poder esquivar la desaprobación familiar. «Mi abuelo – afirma Fernando Sañudo Jr. – quería que su hijo se dedicara a los estudios, no veía futuro en el fútbol».

Entonces llegó Amadeo García de Salazar, fundador del Alavés y posterior seleccionador nacional en el Mundial del 34, con la intención de ficharle para su equipo, recién ascendido a primera división. Convencer a su padre fue tan difícil que tuvo que interferir por él el mismísimo obispo de Vitoria. Una vez en el equipo, y con la liga ya entrada en la segunda vuelta, consiguieron salvar la categoría, gracias entre otras cosas, a sus 7 goles en 9 partidos.

«SAÑUDO ERA UN DELANTERO FINO, INTELIGENTE, CON GRAN VELOCIDAD DE CONDUCCIÓN Y HABILIDAD PARA EL REMATE»

Al terminar la temporada, debido al cierre de la facultad de Deusto, decidió continuar sus estudios en Valladolid, lugar donde conoció a su prometida. El Real Valladolid, por aquel entonces en la 3ª categoría, no dudó en reclamar sus servicios en cuanto se enteró que se encontraba en la ciudad. Permaneció dos años, logrando el ascenso en su segunda temporada. Allí nació su apodo de «El niño de los pies de oro», que le acompañaría hasta su retirada. «En una época donde destacaba el fútbol rudo y de mucha brega mi padre era un delantero fino, inteligente, con una gran velocidad para conducir el balón y habilidad para el remate», recuerda su hijo. Es por eso que inevitablemente llamó la atención del Real Madrid. Pero, ¿Quién era, por aquel entonces, el Real Madrid?

El primer gran Real Madrid de la historia

El muchas veces desdeñado por sus rivales como «el equipo de Franco», tuvo paradójicamente su primera época gloriosa tras la proclamación de la II República. El Real Madrid perdería su título de Real y la corona de su escudo, e incorporaría una banda morada en honor a Castilla. Tras la victoria de los nacionales en la guerra civil recuperaría su título y su corona, pero la banda se conservaría hasta nuestros días (Lorenzo Sanz la tiñó de azul en 1998).

No deja de ser llamativo que en el escudo del club más laureado de la historia del fútbol estén representadas «las dos Españas». Quién sabe, si tal vez, quiera decir algo.

Pero la base de los primeros grandes éxitos hay que buscarla, probablemente, en la construcción del estadio de Chamartín en el año 1924, con un gran aforo para la época que permitía fuertes ingresos por taquilla. Estos ingresos permitieron el fichaje de Ricardo Zamora (¿primer galáctico?), en el año 30; y un año después los de Ciriaco y Quincoces, formando así el famoso «trío de los inmortales», capaces de ganar el título de liga sin perder ningún partido, hecho no repetido hasta la fecha. También robaron al delantero Samitier al Barcelona, quizás el primer caso Figo de la historia.

«EL REAL MADRID LOGRÓ CONVENCER A SAÑUDO OFRECIÉNDOLE UN DESPACHO EN EL BUFETE DE ABOGADOS DE GARRIGUES»

En el año 34, la decadencia de los delanteros del equipo, Samitier y Olivares, dejaron un vacío en la punta del ataque. Fernando Sañudo, terminados sus estudios de Derecho, regresaba a su Torrelavega natal a incorporarse a los negocios familiares, que por aquel momento estaban en auge. Pablo Hernández de Coronado, directivo blanco, se personó en su casa, y tras duras negociaciones, fue capaz de convencerle gracias, entre otras cosas, a ofrecerle un despacho en el prestigioso bufete de abogados de Garrigues. Nada más llegar, cuentan las malas lenguas que Joaquín Garrigues le dijo: «sólo le pido una cosa, no me tire las colillas al suelo». «Pudo ser verdad – rememora su hijo – mi padre era un fumador empedernido, por eso nos dejó antes de tiempo».

Sus mejores años

Entró en el vestuario de un equipo que venía de ganar dos ligas consecutivas y una copa en los últimos tres años. En sus filas estaban varios internacionales y las expectativas eran máximas. Pese a ello, no lograron ningún éxito en esa temporada, aunque quedaron a un punto del Betis en liga, disputándola hasta el último partido. Sí fue un año excepcional para Sañudo, que con 20 goles, quedaría segundo en la tabla de realizadores por detrás de un intratable Isidro Lángara. Además anotaría 4 goles en el clásico de Chamartín, hito no superado hasta la fecha, e igualado tan sólo en dos ocasiones.

«GANÓ LA COPA DEL 36 AL F.C. BARCELONA, ÚLTIMO PARTIDO OFICIAL ANTERIOR A LA GUERRA CIVIL»

Distinta suerte depararía la temporada 35-36. Pese a quedar otra vez segundos en liga a dos puntos del Athletic, probarían la gloria tras ganar la final de copa al F.C. Barcelona, por 2 a 1. En el camino tuvieron que apear a un todopoderoso Athletic, hecho que se lograría gracias a un solitario gol de Sañudo en el campo de «los leones». La final será recordada por ser el último encuentro oficial antes de estallar la guerra civil, y por la milagrosa parada de Zamora en la línea en el último minuto del partido y de su carrera profesional. Mejor final imposible para la primera gran estrella de la historia de España.

Cuando el Real Madrid pagó por Ricardo Zamora 150.000 pesetas, España entera se llevó las manos a la cabeza. Ricardo se limitó a intentar llegar al balón con ellas / diario As

La guerra y amago de retirada

Fernando Sañudo terminó su periplo en el Real Madrid con 69 goles en 64 partidos, un promedio goleador no igualado hasta la fecha. En el imaginario quedará lo que podría haber sido sin la irrupción de la guerra civil. Algunos compañeros fueron fusilados, otros tuvieron que exiliarse en el extranjero. Sañudo combatió un tiempo en el frente de Getafe hasta que le reclamaron para jugar en el Aviación Nacional de Zaragoza.

Tras el final de la contienda, el Real Madrid y el Atlético Aviación (fusión del Atlético de Madrid y el Aviación de Zaragoza), se disputaron sus servicios. Pero Fernando tenía otros planes. Se retiró a su Torrelavega natal y retomó los negocios familiares, que por aquella época tenían más de 200 trabajadores. Allí se casó y llevaba una vida tranquila matando el gusanillo en equipos menores, hasta que llegó José Cantalapiedra, presidente del Real Valladolid en persona, para convencerlo de competir de nuevo en la élite. Accedió con la condición de que le fueran a buscar y sólo en día de partido.

Sañudo firmó con el Real Valladolid por segunda vez en el año 1941, estando el equipo en 2ª división. Iba y volvía de Torrelavega el día de partido / realvalladolid.es

Su segunda etapa en el Real Valladolid duró dos temporadas, recién casado y con todavía 29 años. Pese a que no entrenaba con el equipo, siguió siendo su máximo realizador sin discusión, y el segundo año lucharon por el ascenso. Perdieron el partido de promoción con el Granada por 0 a 2 en el campo de Les Corts del F.C. Barcelona. Tal era su influencia en el juego, que tras abandonar el club por segunda vez, el equipo descendería a tercera división en la campaña siguiente.

«EN UN SALTO DESAFORTUNADO LESIONÓ A EDUARDO CHILLIDA, PORTERO DE LA REAL SOCIEDAD, RETIRÁNDOLE DEL FÚTBOL»

Un tormentoso día de San Valentín de esa última temporada, Fernando Sañudo, en un lance poco amoroso del juego, lesionó a Eduardo Chillida de la rodilla, retirándole del fútbol. Aunque fue el principio del nacimiento de un genio de la escultura a nivel mundial, Chillida recordaría en una entrevista posterior a su muerte, aquel momento con cierto resquemor hacia Sañudo, tachándole de bruto. «La familia nos planteamos mandarle una carta para mostrarle nuestro malestar por sus desafortunados comentarios – relata su hijo – pero en entrevistas anteriores había manifestado poco menos que su agradecimiento a mi padre por ese choque desafortunado que le llevó a dedicarse a la escultura. Además tenían una buena relación, así que llegamos a la conclusión de que fue un mal entendido con el periodista».

Traslado a Tierra de Campos

Terminó su andadura profesional defendiendo los colores de su ciudad natal, pero apenas jugó tres partidos. Después del fútbol siguió con el negocio familiar, hasta que un día lo dejó en manos de su hermano y se trasladó a Mayorga, en Tierra de Campos, pueblo de donde era originaria su esposa. «Mi padre era muy amante del campo – recuerda su hijo – y además tenía muchos de sus amigos en Valladolid, donde jugó y estudio varios años de su vida».

A lo largo del resto de sus días mantuvo una relación fluida tanto con el Real Madrid (firmó en el Libro de Oro por su 50 aniversario), como con el Real Valladolid; pero a menudo rechazaba invitaciones para eventos y homenajes que le ofrecían. «A mi padre le gustaba jugar, pero no era un gran aficionado al fútbol. ·Nunca nos llevó a mí ni a mis hermanos a un partido, ni tampoco iba él. Sólo veía algún partido del Madrid o el Valladolid por la televisión de vez en cuando», concluye su hijo.

El Real Madrid publicó, en 1952, «El libro de oro» para conmemorar su 50 aniversario. Sañudo escribiría en él: «Si por un arte de magia, los años pudieran volverse atrás […], mi ilusión, cómo entonces, sería volver a defender los colores del Real Madrid» / lagalerna.com

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IMÁGENES CEDIDAS POR LA FAMILIA SAÑUDO MONCADA

Botas de fútbol de Fernando Sañudo, conservadas por la familia

Firma y fotografías de Sañudo en el «Libro de Oro» del Real Madrid

Campeones de Copa 36: Zamora, Ciriaco, Quincoces, P. Regueiro, Bonet, Sauto, Eugenio, L. Regueiro, Lecue, Emilín y Sañudo (4º arriba a la derecha)

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