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«De la cepa a tu copa»
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Aunque Eduardo es natural de Mayorga, comenzó a amar el mundo de la medicina acompañando a su abuelo a visitar pacientes por las aldeas en tierra de meigas, bruxas y coruxas. Al terminar sus estudios la tasa de paro en el sector era muy alta así que optó por opositar para inspector de sanidad, con la idea de que sería algo pasajero. 40 años después, ese ha sido y sigue siendo el trabajo de su vida.
Durante todo ese lapso de tiempo ha ejercido, entre otras cosas, de director de ambulatorios en la provincia de Valladolid; y ha sido también el gestor responsable del traslado del Hospital Rio Hortega desde San Pablo hasta su ubicación actual. A día de hoy ocupa el cargo de Gerente de Salud de las Areas de Valladolid (Director Provincial del Sacyl).
Se le quiebra la voz al hablar del periodo de la pandemia. Recordando a todos esos profesionales, uno de ellos su mujer, que se entregaron en cuerpo y alma para minimizar en la medida de lo posible los efectos devastadores de esa extraña enfermedad que era por aquel entonces el COVID-19. En un momento complicado dentro del sector, donde hay dificultades para cubrir las plazas de sanitarios que se jubilan y reducir las listas de espera a niveles pre-pandemia, lamenta que se haya cumplido la profecía que cierto día compartió con un compañero de trabajo, comentando el agradecimiento en forma de aplausos que la sociedad les dedicaba todos los días a las 8 de la tarde: «España es como el repicar de las campanas. Hoy nos aplauden, mañana nos criticarán».
Pongamos contexto, ¿Cómo surge el Sistema Sanitario en este país?
Es Sistema de Seguridad Social se establece durante la República y, como es normal, durante la guerra sufre un retroceso. Luego se pone en marcha el INP (Instituto Nacional de Previsión) durante el franquismo, que cubría asistencia médica, además de otros temas como jubilación o incapacidad laboral, para trabajadores por cuenta ajena. Poco a poco se fueron incorporando otros sectores, como los labradores o los actores. Con la llegada de la democracia se pasa de un Sistema de Seguridad Social a un Sistema de Aseguramiento Nacional. Esto quiere decir que por el simple hecho de ser español o de residir en España, se tiene derecho a asistencia sanitaria. Además se separa en INSALUD (prestación de asistencia sanitaria), y el INSS (prestación de tipo económico).
¿Cómo funcionaba el Sistema Sanitario en el momento en el que usted empieza a trabajar?
Comienzo a trabajar en el 83 como inspector de sanidad y en el 85 me ofrecen la dirección de ambulatorios de la provincia de Valladolid. La atención primaria, por aquel entonces, en los pueblos se prestaba a través del médico que llamábamos de APD (Atención Pública Domiciliaria). Residía en el pueblo y tenía dedicación las 24 horas del día, 365 días al año. Cuando se marchaban de vacaciones se tenían que poner de acuerdo con el médico del pueblo de al lado. En las zonas urbanas lo que había era consultorios médicos donde se atendía a un número muy elevado de pacientes, 3000 o 4000 personas por médico, durante dos horas y media.
¿Cómo era eso posible?
Pues imagínese, consultas de 2 o 3 minutos: ¿Qué le pasa? ¿Le duele la cabeza? Pues tome esto y ya está. ¿Qué le duele mucho? Pues venga, vamos a hacerle una radiografía. No había tiempo para hacer nada más.
«CON LOS CENTROS DE SALUD LLEGARON EL TRABAJO EN EQUIPO, UN HORARIO DEFINIDO Y EL AUMENTO DE LAS PRESTACIONES SANITARIAS»
¿Qué cambios más importantes se producen bajo su responsabilidad?
Cuando yo entré a dirigir los ambulatorios de Valladolid apenas había tres o cuatro centros en toda la provincia de atención primaria. Se trataba de cambiar el método de trabajo. De empezar a trabajar en equipo, establecer un horario definido y dotar a los centros de recursos para aumentar las prestaciones. Ya no se trataba sólo de curar al enfermo, si no de prevenir la salud de personas y niños sanos a través de unas pautas y un seguimiento. Todo ello fue posible también gracias a un Real Decreto en el año 84, en el que se empezaron a implantar las especialidades dentro de la medicina y se establecieron los equipos de trabajo de atención primaria.
¿Hubo algún tipo de resistencia a los cambios en Tierra de Campos?
Hubo más resistencia en las zonas urbanas, en las zonas rurales no hubo muchos problemas. Convencer a los médicos de las ventajas de trabajar en equipo, con unos horarios definidos, vacaciones… no todos estaban dispuestos. Sí las nuevas generaciones. En los pueblos pequeños tampoco se fiaban mucho porque creían que les quitábamos el médico. No entendían que pasarían de tener que ir a buscarlo por el pueblo, a tener a uno siempre a su disposición y en el mismo sitio cuando lo necesitaban.
¿Cuánto tiempo llevó implantar los centros de salud en toda la provincia?
Cuando yo empecé a dirigir los ambulatorios era el año 85. Por aquel entonces apenas había tres centros de salud en toda la provincia, dos en la capital y el de Laguna. El último centro que abrimos fue en Plaza del Ejército en Valladolid, hacia el año 2000 o 2001.
«TRATAMOS DE CONCIENCIAR AL CIUDADANO DE QUE EL ÚLTIMO RESPONSABLE DE SU SALUD ES UNO MISMO»
¿Cree que hay hoy una mayor concienciación de la importancia de la salud a nivel social?
Al menos eso intentamos. Se trataba también de concienciar al ciudadano de la necesidad del cuidado de su salud. El responsable final de la salud es uno mismo. El problema es que a la vez de que se trataba de concienciar sobre esto ha habido otro cambio muy importante: la negación de la enfermedad y la negación de la muerte. Cuando yo era niño si moría un familiar te llevaban al entierro. Convivías con la muerte. Ahora parece que queremos ocultar que nuestro destino final es la muerte.
¿Es la sociedad de hoy demasiado sedentaria?
Una cosa que hay que tener clara es que para que el corazón funcione hay que hacerlo funcionar. Si uno se pone ciego a comer chorizo y luego no camina, por mucho que tome pastillas del colesterol no le va a servir de nada. Hay algunos equipos de atención primaria que han probando lo que llaman recetas de salud. En vez de recetar pastillas recetan, en el mismo papel: andar todos los días una hora, no comer determinados alimentos…
¿Qué ha supuesto la llegada de las nuevas tecnologías?
Han cambiado totalmente la capacidad diagnóstica. En los centros originariamente el médico disponía de un fonendo, un tensiómetro y poco más que su experiencia. En los hospitales, los rayos X estaban en todos los centros pero, por ejemplo, el TAC era de 16 cortes, que te permitía hacer un TAC cerebral pero no te permitía hacer un TAC torácico o de cualquier otra parte del cuerpo. De hecho ahora en todo lo relacionado con radiología, hablamos de diagnóstico por imagen, porque ha evolucionado mucho. La capacidad de analítica es mucho mayor en general.
A mediados de los 2000, le ofrecen la dirección del Hospital Rio Hortega, por aquel entonces pendiente de traslado desde San Pablo a su ubicación actual
Cuando ya están casi todos los centros de atención primaria en funcionamiento paso a ser el gerente, primero de toda la provincia y luego de la sección oeste. Cuando se trasladan las competencias a la Junta paso a ser subdirector general de toda la comunidad. En ese momento, hacia el año 2006, me ofrecen la dirección del hospital Rio Hortega. Paso a encargarme de la gestión del centro y de su traslado. Permanezco en este cargo hasta el año 2011, cuando empieza a funcionar el nuevo hospital.
«APROVECHAMOS EL TRASLADO DEL HOSPITAL PARA MEJORAR EL TRATO CON EL PACIENTE Y LA EFECTIVIDAD DE DIAGNÓSTICO, ENTRE OTRAS COSAS»
¿Cuáles fueron los cambios más importantes y las principales dificultades durante el traslado?
Había dos opciones: trasladarlo todo simplemente de un lugar a otro y ya está, o aprovechar ese traslado para hacer un cambio en la forma de trabajar del hospital. Y eso fue lo que hicimos, fue un trabajo arduo. Recuerdo en aquella época trabajar desde las 8 de la mañana a las 10 de la noche, fines de semana incluidos. Tenía, para ello, un grupo de trabajo magnífico.
Tratamos de cambiar el trato con el paciente, haciéndolo más amigable. También tratamos de mejorar la efectividad, para solucionar los problemas del paciente en el menor tiempo posible. Aunque nos demoráramos un poco más en verle poder darle una solución efectiva. Invertimos también mucho en nuevas tecnologías, sistemas informáticos… Al trasladarse al nuevo hospital no había historial clínico en papel, estaba todo digitalizado. Y esto para los profesionales, al principio, fue un caos. Tuvimos algunos problemas de financiación pero conseguimos sacarlo adelante, ampliamente.
Hace un tiempo se generó polémica por una donación de Amancio Ortega, ¿Qué opina de que personas, a modo particular, donen máquinas a los hospitales?
Sí son necesarias, bienvenidas: ¡Ojalá hubiera muchos Amancios Ortega! Ahora bien, si hacen una donación pero todo el mantenimiento o todos los recursos que necesite esa máquina me la obligan a comprar en un determinado lugar, entonces tenemos que pensarlo. A lo mejor no compensa.
Tras terminar el traslado del hospital le ofrecen el cargo de Gerente Regional del SACYL, y es desde ese cargo en el que le toca vivir, tal vez, su etapa más difícil como profesional: la pandemia
Pues le diré que al principio de la pandemia no teníamos ni idea. Yo nunca he visto una situación en la que hubiera más expertos que no sabían absolutamente de nada. Ha sido, en cuanto a gestión, una dedicación absoluta. Estábamos centrados en que la enfermedad no entrara en determinados sitios, como en las residencias, porque era horrible. Algunas veces nos hacían caso y otras veces no. Tratábamos de evitar a toda costa el triaje.
Triaje
El triaje consiste en que cuando surge una catástrofe, hay que centrarse en las personas que tienen posibilidades de recuperación y atenderlas por orden de gravedad. Las que no lo tienen, sólo podemos ayudarlas para que no sufran. Tratar de evitar esta situación provocó que dejáramos de preocuparnos por casos que eran importantes pero no eran urgentes, y con el tiempo pasarían a serlo. Las vacunas, con todos sus peros, supusieron una liberación. Se redujeron el número de casos y los que se contagiaban presentaban síntomas más leves.
«ESTAMOS TRATANDO DE RECUPERAR LA NORMALIDAD DESPUÉS DE LA PANDEMIA. TODAVÍA HAY UNAS LISTAS DE ESPERA IMPORTANTES»
¿En que situación nos encontramos ahora?
Pues estamos intentando volver a la normalidad. Muchas consultas que deberíamos haber hecho en ese tiempo se nos alargaron. Ahora estamos intentando recuperar ese tiempo perdido, y nos ha provocado unas listas de espera importantes. La gente ya otea sea normalidad, pero si analizamos los datos de antes de la pandemia, nos encontramos con que todavía no hemos llegado.
¿Qué ha supuesto emocionalmente para los profesionales de la sanidad este periodo?
Ha supuesto una situación muy dura. Yo lo he vivido en mis carnes a través de mi mujer (Mª Jesús García Calderón, médico de familia en Medina de Rioseco hasta su jubilación). Ha habido muchos médicos, y se me corta un poco… que han llorado, y han muerto. Es que era muy duro. Ha habido muchos médicos que al acabar la epidemia han dicho: «yo ya no puedo más, me jubilo». Médicos que si no hubiera habido una epidemia habrían seguido varios años más.
La jubilación creciente de sanitarios, unida a la insuficiente incorporación de nuevos profesionales, esta generando un problema cada vez mayor para cubrir plazas, sobre todo en zonas rurales ¿Qué se está planteando para solucionarlo?
En los años 80, se contrataba un médico de forma restrictiva durante 6 meses, para que otro médico pudiera entrar a trabajar durante los otros 6, porque había mucho paro. Esto ha ido cambiando porque se han ido incorporando los número clausus en la facultad de medicina, y el número de médicos que salían año tras año han ido disminuyendo.
Hay una cosa que llamamos la comisión mixta, que es una reunión en la que nos juntamos la parte de asistencia sanitaria y universidades. En el año 2006 yo traté de convencerles de que íbamos a necesitar más médicos. Los sindicatos también venían avisándolo. Pero las universidades se resistieron y ahora tenemos un problema que no se va a poder solucionar a corto plazo, porque la formación de un médico dura 10 años, entre carrera y especialidad.
«HAY QUE ASEGURAR LA ATENCIÓN PRIMARIA A TODOS LOS CIUDADANOS, PERO TAMBIÉN OTROS SERVICIOS. ES LA ÚNICA FORMA DE QUE NO SE MUERAN LOS PUEBLOS»
Los pueblos pequeños temen que esta situación, unida a la centralización de la atención primaria, les deje sin este servicio básico
Cuando empezamos con todo esto de la implantación de centros los alcaldes de los pueblos tenían miedo de quedarse sin médico. El tiempo ha demostrado que, no solo no ha sido así, sino que la calidad de los servicios ha mejorado. Lo que está ocurriendo ahora es que hay muchos pueblos pequeños que se están quedando sin habitantes, y además tenemos menos médicos que teníamos hace unos años. Por eso establecimos el procedimiento de cita previa, para que ningún médico tuviera que desplazarse sin necesidad.
Hay que hacer una reforma de la atención primaria, para asegurar que ningún ciudadano deje de ser atendido con garantías. Para ello hay que crear un sistema para que las personas que no puedan acudir al médico por sus propios medios, puedan ser recogidas en su municipio. Ya existe de hecho, se llama «atención a la demanda», aunque no se si está implantado en todos los centros. Y debería existir también para otros servicios, como la farmacia o el supermercado. Es la única forma de que no se mueran los pueblos.
Sofía, médico muy querida en Mayorga por su dedicación y simpatía, ha solicitado el traslado. ¿Hay garantías de que se pueda suplir en caso de que se le conceda?
Hasta ahora lo hemos hecho, pero no lo se, nos volveríamos locos para conseguir otro médico. Hemos tenido muchos problemas para mantener todos los médicos en Mayorga y Villalón. No se lo concedemos, mientras sea voluntario, si no tenemos sustituto. Pero si sale a concurso y lo piden, es su derecho. Es difícil suplirles porque a un médico hoy se le dice que tiene que desplazarse a Mayorga, con su coche y haciendo guardias, y nos responde que en otro sitio le ofrecen no tener que desplazarse, no hacer guardias…
Pues… algo habrá que hacer
(Suspiro)
¿Ya se quiere jubilar?
Debía estarlo hace dos años ya (risas). Hay que aceptar la situación y buscar formulas, no sólo económicas, también mediante puntos extra (para oposiciones o concursos de traslado), y de motivación, que sean aceptadas por los profesionales. Por ejemplo, en los hospitales, se le puede ofrecer a un médico formado en grandes tecnologías o técnicas de tratamiento, trabajar en Soria con la posibilidad de servir en el hospital de Burgos durante un tiempo determinado. Lo mismo en Mayorga. Hay que encontrar fórmulas cooperativas, no sólo de competencia.
¿No podrían los políticos intervenir para exigir a las universidades un aumento de plazas?
Las universidades tienen cierta autonomía, y entre ellas está seleccionar el número de plazas. Desde la política se podría llegar a exigir, hasta ahora no se ha hecho. Las razones no las se. Un político tiene que tener la determinación de hacer una cosa cuando hay que hacerla. Independientemente de la aceptación popular o no. Y en estos momentos por desgracia, esto se lo digo desde mi viejuna, los políticos miran más si las decisiones les van a favorecer electoralmente que si hay que hacerlo por la necesidad de mejorar los servicios.
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