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«El ritmo del Garaje» titulaba Loquillo a una de sus canciones más populares. Al ritmo del garaje, podríamos decir, se fue formando esta nutrida colección creada por los hermanos Escudero de la Viuda, Roberto (el mayor) y Abel, hermanos «Sopitas» para los amigos. Un garaje que al paso que va, obligará a buscar otro sitio para meter los coches, pues empieza a escasear el espacio. Alemania, Bélgica, Brasil, Camboya, Estonia o Marruecos, son solo algunos de los países representados en este museo de la cerveza que cuenta ya con casi 3000 botellas. 25 años añadiendo ejemplares nuevos y muchos más que están a la espera, pues la ambición es, como ellos afirman: «continuar mientras haya un lugar donde ponerlos». Y para ello, cuentan con la inestimable ayuda de su padre, Timoteo, albañil y restaurador ya jubilado.

La idea surgió una primavera de 1998. Roberto marchaba de excursión con los amigos del instituto, cuando en un pueblo de Burgos en el que se alojaron entró con sus amigos en un bar. Allí se sorprendieron de la gran variedad de cervezas de las que disponía el local y decidieron probarlas todas. De regreso, Roberto se llevó consigo todos los cascos, y los puso en una estantería de su habitación.

«En un primer momento, Roberto conservaba los botellines en su habitación. Su padre propuso trasladarlos al garaje, donde habría mucho más espacio para seguir ampliando la colección»

Poco a poco la «empresa» fue creciendo, gracias en gran medida al pub «El Irlandés» de Valladolid. Un lugar de peregrinación para los grandes amantes de la cerveza, pues disponía de 150 variedades distintas que además, iban cambiando a lo largo del año. Era también conocido por ser uno de los primeros locales en España con tirador de Gulden Draak, cerveza tostada belga de la que se enamoró al instante. Años más tarde se apuntó a un club con dos amigos, del que recibían un pack de 12 cervezas distintas cada mes. Su estancia en Dublín también fue un gran impulso, pues cargaba de botellines a todos los que le iban a ver, algunos (los botellines) provenientes directamente de la fábrica de Guinness. El mayor de los hermanos empezó a descuidar la colección con su traslado a Barcelona, dejando tras de sí, un legado de más de 700 botellines, consumidos en su mayoría, por él. Un gran logro, comenta, «en un mundo mucho menos globalizado y en el que tampoco se había extendido aún la fabricación de cervezas artesanas».

Con Roberto establecido en la ciudad de Gaudí, fue Abel el que lideró la iniciativa desde entonces, incluyendo inicialmente, un montón de cervezas comerciales que consideraba interesantes, pues dichas marcas, comenta, «van cambiando de formato con el paso de los años». Tiempo atrás, su padre, ya les había propuesto a ambos el traslado al garaje, donde habría mucho más espacio para seguir ampliando la colección. «El Irlandés», «La Céltica» en León, o recientemente la «Tom Malory» de El Entrego (Asturias) provocaron que la afición por la cerveza en Abel siguiera creciendo, y fruto de esa ilusión, las baldas se siguieron llenando.

Padre y hermano, acogieron con entusiasmo la afición de Roberto. En la imagen se puede contemplar las baldas adicionales añadidas en el techo así como las últimas incorporaciones (estantería izquierda)

El auge de la cerveza artesana, con un montón de ferias por toda España, la globalización de las grandes superficies, internet y los continuos viajes del «mochilero» Roberto en el extranjero, dieron un nuevo impulso, pero fue sin duda, recientemente, cuando la colección recibió, de golpe, un empujón definitivo. Un empujón que obligó a reestructurar el garaje entero, ampliando aun más las estanterías, creando puentes entre ellas y retirando muebles para aumentar el espacio disponible. A través de su Instagram #sopisbeercollection, Abel contactó con un joven que quería desprenderse de su colección y se la cedió sin condiciones, aunque sí le hacía ilusión que los botellines estuvieran expuestos. Casi 800 cascos más, en su mayoría de cervezas artesanas, afición del chico, que además elaboraba la suya propia, junto a su hermano. Si llegan al final del reportaje, su nombre les sorprenderá.

«La iniciativa recibió un fuerte impulso gracias a un joven con el que contactó Abel por Instagram, que quería desprenderse de su colección de más de 700 cervezas, casi todas artesanas»

La colocación de los botellines es de una complejidad tal, que al incorporar cervezas nuevas es necesario mover toda la balda e incluso más. La colección está dividida, en un primer orden por marcas, y en un segundo, por regiones (dentro de España) y países. Además se busca hacer distinción con las cervezas artesanas.

Sobre sabores, no se consideran expertos, pero puestos a elegir, ambos se quedan con la cerveza belga tostada, especialmente la Gulden Draak o la Kwak. Si es posible también, para disfrutar aunque no siempre, prefieren una buena cerveza artesana antes que una comercial ya que «suele estar elaborada con más amor», comenta Abel. Con muchos litros «recorridos» a lo largo de los años, estas son algunas de sus cervezas más especiales, porque como ellos mismos reconocen, lo más bonito de su colección son los recuerdos que les vienen a la mente al contemplar esos pequeños trozos de vidrio etiquetado.

SUS CERVEZAS MÁS ESPECIALES

1- Cerveza Damm Duet, última adquisición, aportada por un amigo. Los hermanos «sopitas» agradecen a todos los familiares y amigos que han colaborado y siguen haciéndolo, para enriquecer la colección.
2 – Cerveza El Águila, años 30. De la más reciente a la más antigua. Encontrada por Timoteo durante la restauración de una bodega, antes de su jubilación. Guardada junto a otras de gran valor en un armario.
3 – Cerveza Grimbergen «Cuvée de l´Ermitage», 1999. Historia de Mayorga. Consumida por Roberto de regreso, el día que se contrataron en Covarrubias, Burgos, los primeros pellejos elaborados de forma artificial, para la celebración de la procesión cívica de «El Vítor», fiesta de Interés Turístico Nacional.
4 – Cerveza artesana okupas de Barcelona. Roberto aclara que «no todo lo artesano es mejor». En fiestas okupas se fabricaba cerveza propia para no alimentar a las empresas multinacionales, » y te podías encontrar de todo, aunque también pasaba en otros muchos sitios».
5 – Cerveza Durandal «Stone Beer», 2006. Consumida por Roberto mientras esperaba el concierto que finalmente nunca sucedió de los Rolling Stones en Valladolid. La versión oficial habla de una laringitis de Mick Jagger. La memoria colectiva, de la caída de Keith Richards desde un cocotero en las islas Fidji.
6 – Cerveza Cascade Beer. Si hablamos de lugares exóticos, esta se puede llevar la palma. Consumida por Roberto en la Isla de Tasmania (Australia), en uno de sus múltiples viajes de «mochileo». Otros lugares exóticos de la colección son Brasil, Camboya, Marruecos y Nueva Zelanda.
7 – Cerveza «Los Suaves», 2015. Consumida mientras Abel disfrutaba del concierto, tras su regreso, de Los Suaves en Ponferrada, cuando el cantante, Yosi, saltó del escenario y se lastimó no pudiendo continuar con la actuación.
8 – Cerveza Pardál. Conseguida por un primo suyo, guarda la curiosidad de que es el apodo con el que denominan a la familia de su madre, Guillerma. A raiz de ello, buscaron la existencia de la cerveza «Sopitas», encontrándola en México, aunque ya no era fabricada y no pudieron incorporarla a la colección.
9 – Cerveza St. Bernardus Abt 12 Magnum Edición 2018. Una de las más caras y también de mayor graduación (10º). Reservada para consumir en un momento especial. La cerveza de mayor graduación de la colección es la Brewdog Tokyo escocesa, de 16,5º.
10 – Cerveza Mayorga´s Beer. No es un homenaje a la villa. Pura casualidad que los jóvenes que cedieron a Abel su colección de cervezas artesanales fabriquen la suya propia bajo esta denominación. Mayorga es su primer apellido.

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7 respuestas a “VUELTA AL MUNDO EN 3000 CERVEZAS – HERMANOS ESCUDERO DE LA VIUDA. COLECCIONISTAS CERVECEROS DESDE 1998”

  1. Avatar de Julian garcia bartolome
    Julian garcia bartolome

    Grandes los hermanos Escudero. A seguir así.

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  2. Avatar de Curro de Elena Fernández
    Curro de Elena Fernández

    Al pan pan…y a los Sopis Cervezas!!Elegante documento…un abrazo

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  3. Buen reportaje, Daniel!
    Bonita y original colección!

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  4. Enhorabuena amigos, deseando de ver un día vuestra colección

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  5. […] Cerveza consumida por Roberto Sopitas, el día que se alcanzó el acuerdo para la importación de pellejos desde Covarrubias/D.C. Vuelta al mundo en 3000 cervezas […]

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  6. […] visitar la colección de los hermanos Sopitas en «Vuelta al mundo en 3000 cervezas«, o la de Yeray «El niño que rescata bicicletas«, nos acercamos hasta Pobladura del Valle, a […]

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